
El GBPUSD cayó durante cuatro días consecutivos y se acercó al mínimo anual registrado en julio, antes de rebotar recientemente hacia 1.1800. Sin embargo, esta vez los bajistas parecen tener más fuerza, ya que al RSI todavía le queda más margen para entrar en territorio de sobreventa que durante el anterior tramo bajista, que llevó al precio a marcar un nuevo mínimo de varios días en 1.1760. Dicho esto, el nivel de 1.1760 podría poner a prueba a los vendedores antes de que el precio se dirija hacia la confluencia del canal descendente de tres meses y la expansión de Fibonacci (FE) del 61,8% de los movimientos entre el 25 de abril y el 1 de agosto, en torno a 1.1620. Si la cotización no logra rebotar desde la confluencia de soportes en 1.1620, los mínimos de marzo de 2020, cerca de 1.1410, captarán la atención del mercado.
Como alternativa, una recuperación seguirá siendo difícil mientras la cotización no vuelva a superar el mínimo de junio, en 1.1935. Después, el nivel psicológico de 1.2000 podría atraer a los compradores. Sin embargo, cabe señalar que una subida del GBPUSD por encima de 1.2000 pondría a prueba la confluencia de las medias móviles de 21 y 50 días, en torno a 1.2080-85, un nivel clave que habrá que vigilar para detectar un posible cambio de tendencia a corto plazo.
En resumen, los bajistas mantienen al GBPUSD en la mira ante la posibilidad de un nuevo mínimo anual, mientras los traders se preparan para los PMI preliminares de agosto.